2.-¿Cómo llamar al dialecto: Extremeño o Castúo?

Lee el siguiente texto extraído de Fernández Flores del Manzano, Con acento extremeño (opus cit) y contesta posteriormente a las cuestiones que se plantean.

La ausencia de una identidad cultura regional produjo, en otro tiempo, una situación de incertidumbre a la hora de calificar el habla popular. Se carecía de un nombre propio que fuese adecuado para designar nuestra modalidad expresiva. Los primeros Folkloristas de la anterior centuria ya empezaron a preocuparse por ella en pueblos y comarcas muy determinados y dieron a conocer sus rudimentarios estudios en publicaciones periódicas.

En 1883 apareció en "El Folklore Frexnense" un artículo de Matías R. Martínez sobre el habla regional, con el título: El lenguaje vulgar extremeño. En la "Revista de Extremadura" (1° época) fueron viendo la luz diversos trabajos sobre dialectología y habla popular extremeñas. Incluso se recogieron textos dialectales pioneros como los escritos en "mañegu", es decir, en la “Fala” característica de San Martín de Trevejo, transcritos por José López Vidal. Más adelante, sobre el habla de Sierra de Gata se ocuparon, además de D. Berjano, importantes lingüistas de la escuela alemana de Hamburgo, con un tratamiento etnolingüístico. En las décadas siguientes se publicaron trabajos importantes como los de Federico de Onís, Aurelio M. Espinosa, Francisco Santos Coco, etc. En la postguerra franquista también aparecieron estudios tan destacados como el de A. Zamora Vicente sobre El habla de Mérida y sus cercanías, el de Diego Catalán en torno al dialecto "chinato" de Malpartida de Plasencia y el de J. G. Cummins sobre el habla cauriense, entre otros varios.

La creación de la Universidad de Extremadura y la restauración democrática en la década de los setenta van a ser dos acontecimientos que impulsen el estudio dialectal de Extremadura, con la realización de tesis y tesinas, leídas dentro y fuera de nuestra región. La organización de España como un estado de comunidades autónomas favoreció el resurgir de las lenguas no castellanas y de la formación de una conciencia dialectal en las comunidades castellanizadas. Dado que la lengua se constituyó en un sólido e incuestionable elemento de diferenciación cultural, algunos políticos empezaron a ocuparse de las hablas autóctonas. El ascenso social del bable y del valenciano a la condición de lengua -decisión más política que lingüísticamente justificada- en sus respectivas comunidades es la expresión extrema del auge que han tomado los dialectos en ciertas comunidades.

Las autoridades extremeñas, por el contrario, no aprovecharon ese tirón de las peculiaridades lingüísticas y el extremeño como dialecto quedó olvidado del estatuto de autonomía de nuestra comunidad. Sin embargo, a la par que los políticos se mostraban olvidadizos con algo tan elemental y vertebrador como el dialecto, a nivel popular se fue difundiendo una relativa conciencia lingüística que resaltaba el valor del habla popular cxtremeña. Más desde fuera de la región, entre las organizaciones de emigrantes extremeños, que desde la propia comunidad comenzó a divulgarse un nombre con gran gancho -el CASTÚO- para designar nuestra modalidad dialectal. La palabra tuvo un éxito fulgurante desde los inicios de los setenta y enraizó pronto entre el pueblo. sobre todo en los sectores más reivindicativos del extremeñismo.

"Castúo" consideramos que es un término no muy afortunado por su imprecisión y su desajuste respecto a lo que quiere designar: el modo de hablar en Extremadura. Esta extraído el nombre del título de la obra emblemática del poeta Luis Chamizo: El miajón de los castúos. En todo caso, la palabra representaría, según su procedencia, el habla pacense - o mejor dicho, la del área del alto Guadiana y el pueblo del que era natural Chamizo, Guareña - y no implica de ningún modo el habla de la provincia cacereña, donde se concentran los rasgos singularizadores de nuestro dialecto y que cuenta con el respaldo literario de otro poeta excepcional, J. M. Gabriel y Galán.

¿Para qué inventar un término nuevo, como el de "Castúo", de tan restrictiva aplicación geográfica, si ya disponemos de un término eficaz, el "Extremeño". con capacidad denominativa para toda la comunidad autónoma, válido por igual para la Alta como la Baja Extremadura? El Extremeño lleva ya muchísimo tiempo circulando entre los dialectólogos, al igual que los nombres de Andaluz, Murciano, etc. que nombran las modalidades dialectales de sus respectivas comunidades. Bajo ese nombre se ha venido estudiando en los tratados y manuales de dialectología hispánica.

Cuestiones:
1.-En el texto se afirma que "sobre el habla de Sierra de Gata se ocuparon, además de D. Berjano, importantes lingüistas de la escuela alemana de Hamburgo, con un tratamiento etnolingüístico" ¿Qué significa estudiar un habla con un tratamiento etnolingüístico?

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2.-¿A partir de qué epoca se impulsa el estudio del dialecto extremeño?

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3.-¿Por qué considera el autor que Castúo no es un nombre adecuado para denominar al dialecto extremeño?

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Origen histórico del dialecto extremeño